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¿Realmente son las calorías lo que más importa?

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Quien más o quien menos ha oído hablar de que la comida tiene calorías, y que un exceso de ellas es malo si tu objetivo es perder grasa. ¿Pero es acertado centrar nuestra atención solamente en las calorías?

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Entre los profesionales de la nutrición hay dos tipos de tendencias sobre si las calorías importan: Los que dicen que “una caloría es una caloría” sea cual sea su procedencia, y los que aseguran que “las calorías no importan” y que lo más importante es su procedencia.

Los del primer grupo entienden el cuerpo como una caja en la que si metes más calorías de las que sacas, ganarás grasa, y si entran menos de las que salen, la perderás. Es decir, que si quieres perder grasa lo más importante es estar en déficit calórico.

Esta idea está respaldada, entre otros, por un estudio muy famoso de un profesor el cual estuvo 10 semanas comiendo comida basura pero estando en déficit calórico y consiguió reducir su peso y su nivel de grasa corporal.

Los del segundo grupo defienden que las calorías no importan, y que lo realmente importante es su procedencia y la repartición de los macronutrientes. Culpan principalmente los carbohidratos refinados y aseguran que las calorías no son determinantes a la hora de perder peso. Se justifican por ejemplo con el caso de los animales salvajes. Un león no anda contando calorías en su día a día y no tiene problemas de sobrepeso y no le cuesta mantenerse en forma.

Según algunos estudios el 90% de la gente que intenta perder peso fracasa. Otro estudio indica que dos tercios de los que hacen dieta ganan más peso del que tenían al empezar y concluyen que hay poca evidencia de que las dietas generen pérdida de peso sostenido o mejoras de salud.

¿Cuál es la visión acertada?

Obviamente esto no es ni blanco ni negro. La realidad es que ambos grupos tienen parte de razón. Es necesario que haya cierto equilibrio entre las calorías que entran y las que salen.

Pero también es importantísimo saber que no todas las calorías tienen el mismo efecto sobre nuestro cuerpo; comer 200 calorías de azúcar y harina de trigo refinado no es lo mismo que 200 calorías de pescado y verduras.

Las hormonas, la clave de todo.

La forma en la que tu cuerpo procesa, almacena y libera energía (calorías) está regulado por tus hormonas.

En la ganancia o pérdida de grasa no solo están involucradas las calorías, sino también factores como la falta de sueño, el estrés y la salud emocional influenciados también por tus hormonas.

Por tanto es fundamental entender que lo que comemos y cómo vivimos ayuda a mantener o desajustar el equilibrio hormonal necesario no solo para estar delgados, sino para estar sanos en general.

Las principales hormonas son:

La insulina: Es la encargada de disminuir el nivel de glucosa en sangre para almacenarla como energía.

La leptina: Envía señales de saciedad y controla indirectamente el metabolismo, para intentar equilibrar la energía almacenada (grasa) en el cuerpo con el nivel de actividad física.

El glucagón: Es la encargada de liberar la energía almacenada en forma de grasa y en el hígado cuando necesitas energía para una actividad física o porqué estás en ayunas.

El cortisol: Prepara tu cuerpo para una situación de emergencia debido a una actividad física excesiva, estrés psicológico, descanso insuficiente o bajadas fuertes de azúcar.

La melatonina: Produce el efecto contrario al cortisol, ya que es la hormona que nos ayuda a dormir y descansar bien.

Cómo fomentar el equilibrio hormonal

Con un estilo de vida alineado con lo que “espera” tu cuerpo por defecto.

Para ayudar a los picos altos de insulina y leptina: Comer menos cereales refinados y farináceos en general. No digo eliminar, digo reducir su cantidad y frecuencia. No deben ser la base de nuestra alimentación. Sustituye por hidratos procedentes de frutas y verduras.

Para el glucagón: Mantener un estilo de vida activo. Ir a los sitios andando y por las escaleras. No pasar muchas horas sentado o ir levantándote a menudo. Hacer ejercicio físico de manera regular.

Para el cortisol y la melatonina: Intentar respetar los ritmos circadianos. Que te dé la luz solar durante el día y evitar las luces intensas y mirar pantallas (TV, móviles, tablets, etc.) al anochecer. Planificarse bien el tiempo y disminuir el estrés.

Conclusiones

Lo más importante no son las calorías, sino tu estilo de vida. Para perder grasa y estar saludable de manera sostenible hay que encontrar el equilibrio entre la calidad y la cantidad de las calorías.

Si te alimentas con comida real podrás autorregular más fácilmente tu ingesta y gasto de energía, a través de las hormonas involucradas, y no tendrás que contar calorías para mantener tu peso fácilmente.

Además, si te mantienes activo aumentarás también tu gasto calórico. Empieza a valorar los pequeños detalles. Subir un piso más cada día a partir de hoy tendrá efectos increíbles para ti a largo plazo.

En definitiva, vuelve a leerte “Los 10 Mandamientos para perder grasa y que no vuelva”. De verdad. Es la forma más natural, saludable y efectiva a largo plazo de hacerlo. Si aún no loS tienes descárgalos aquí.